Vinoterapia, para relajarse y cuidar la piel
Aprovechar los beneficios terapéuticos de la uva y de los productos que provienen de ella, en eso consiste la vinoterapia. En un país como España, en el que la cultura vinícola es uno de los motores culturales y económicos en muchas de sus Comunidades Autónomas, ya se empieza a extender la vinoterapia como uno de los métodos de relajación más solicitados.
Vinoterapia: Los baños de vino
La vino terapia tiene su origen en Francia, en Burdeos, pero ya se ha extendido por casi todo el mundo con el mismo éxito que tuvo en el país vecino. Estos baños de vino consisten en bañeras de hidromasaje en las que se sumergen en productos del vino tinto. Pero no sólo del baño vive la vinoterapia, ya que se puede combinar, por ejemplo, con un suave masaje para relajarnos por completo.
Otras de las técnicas dentro de la vinoterapia es el peeling, que se realizan con aceites y semillas de uva para lograr exfoliar la piel. También podemos encontrar las envolturas de sudoración con arcilla, aceite de semilla de uva y extracto de uva roja.
Vinoterapia: Bueno para la piel
Una de las grandes ventajas de la uva es su efecto positivo sobre la piel. La recupera, la tonifica y la hidrata, además de lograr una mayor consistencia en los músculos de todo el cuerpo y una mayor firmeza de los senos. Y eso es porque el vino contiene antioxidantes.
La piel envejece por culpa de los radicales libres, que son los culpables de la oxidación de las células de la piel y de las arrugas, las manchas y la falta de consistencia. Las pieles colgantes, las patas de gallo o la papada son los efectos a largo plazo de esta oxidación. Gracias a los tratamientos basados en el vino y la uva, lograremos retardar los efectos y mantener nuestra piel más joven durante más tiempo.
Hay cinco clases de vino que se utilizan con más asiduidad en la vinoterapia, cada uno para un tratamiento distinto. Estos son el lambrusco, el Sauvignon, el Chianti, el Cabernet y el Rioja.
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