Chorretones de sudor
Calor seco o húmedo, madera o plástico. La realidad es que en ambas recibimos un baño de vapor que aporta una serie de beneficios a nuestro organismo. Pero quizás el más importante es el relax que sentimos durante y después de los ocho minutos, aproximadamente, que dura (o debe durar) nuestra estancia en la sauna o en el baño turco.
Saunas y baños turcos: Cómo son
El baño turco, también llamado hammam, busca limpiar el cuerpo al tiempo que se consigue el nivel de relajación que tanto buscamos en la actualidad, debido al frenético ritmo de vida que llevamos. Estos baños de vapor actuaban como punto de reunión social en los países musulmanes, y también como ritual de higiene. Además, eran interesantes como elementos arquitectónicos.
Por su parte, la sauna finlandesa utiliza una temperatura muy alta, pero con bajos niveles de humedad relativa. Los datos lo avalan, la sauna alcanza los 80-90ºC, con una humedad que nunca pasa del 20%, mientras que el baño turco llega a los 70ºC pero con una humedad relativa muy alta.
Las casetas de madera de la sauna finlandesa tienen dos métodos de calentamiento, bien mediante leña (la manera tradicional), o bien con electricidad.
Saunas y baños turcos: Sus beneficios
En el baño turco se estimulan el sistema nervioso y el hormonal, debido al calor, que hace que crezca el ritmo de nuestras funciones metabólicas.
Tanto la sauna como el baño turco dilatan los poros de la piel, lo que hace que desaparezcan toxinas e impurezas. Además, con los poros abiertos entra el vapor del agua, lo que hace que se produzca una limpieza que deja la piel suave.
Sobre todo en el baño turco se consigue un efecto expectorante, ya que se humidifican las vías aéreas. Esto viene muy bien cuando sufrimos algún problema del sistema respiratorio, como un catarro.
Y una buena noticia para las mujeres que sufren una vez al mes los tan temidos dolores de ovarios: el calor alivia los síntomas de la menstruación, además de limpiar los genitales femeninos.
Por su parte, la sauna hace que crezcan nuestras defensas, haciendo desaparecer virus y células tumorales.
Y ambas, tanto la sauna seca como la húmeda, son relajantes y desestresantes. Gracias a que liberan endorfinas, nos sentimos mucho mejor, y los que sufren de insomnio dicen que, cuando hacen uso de la sauna, duermen mucho mejor.
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