Relájate al máximo
Neurólogo y psiquiatra alemán, Schultz creó el entrenamiento autógeno, un método basado en la autohipnosis y la autosugestión de uno mismo. Fue en el año 1912 y el término “autógeno” proviene de los vocablos griegos “autos”, que quiere decir “sí mismo”, y “gen”, que significa “devenir”. Se trata de una serie de ejercicios que podrás realizar en tu casa cuando necesites relajarte.
Entrenamiento autógeno: El lugar, la tranquilidad y la pesadez
Lo primero es encontrar el lugar adecuado; éste será un sitio tranquilo, donde sepas que nadie te va a molestar y donde no haya ruido. La luz, lo más tenue posible, y la postura, en la que más cómodos nos encontremos, ya sea de pie o acostado.
En un principio, repetiremos la frase “Estoy completamente tranquilo” varias veces, las que sea necesario para lograr que esas palabras se interioricen por completo en nosotros y no daremos el siguiente paso hasta que no lo hayamos logrado. A continuación, el siguiente paso será el de repetir “Mis piernas son pesadas” mientras notamos ese peso efectivo en ellas; lo repetiremos con todas las partes de nuestro cuerpo y tardaremos el tiempo que sea necesario hasta lograrlo.
Entrenamiento autógeno: Calor, regulación cardíaca y respiratoria y relajación abdominal
Lo siguiente que repetiremos será “Mi pierna derecha está caliente”, y así con todas las partes del cuerpo hasta sentir esa sensación por completo. Los dos siguientes pasos nos ayudarán a relajarnos un poco más, controlando el ritmo cardíaco (el corazón sufre más en situaciones de estrés y late más rápido) a través de las palabras “Mi corazón tiene un ritmo constante” y después pasaremos a controlar la respiración con “Mi respiración está tranquila”.
Lo siguiente es repetir “Mi plexo solar irradia calor” (el plexo solar es toda la zona del aparato digestivo, sometido a los rigores del estrés o del miedo). Siempre, a lo largo de estos ejercicios, tenemos que lograr que pasen de ser meras palabras, meras frases pronunciadas o pensadas, para ser sensaciones reales, y nos tomaremos todo el tiempo que haga falta para lograrlo.
Entrenamiento autógeno: Fase final
Una vez completadas todas las fases, llegamos al momento final. Totalmente relajados, nos dedicaremos a sacar el estrés que acumulamos en la mente a través de la frase “Frescor agradable sobre la frente”; repetiremos la frase hasta que la sensación de pesadez desaparezca por completo de nuestra mente y estemos finalmente relajados completamente.
Ya en calma total, nos tomaremos unos minutos para descansar y para tomar conciencia de que nos tenemos que levantar. Lo haremos despacio, encenderemos la luz para acostumbrarnos a la luminosidad de nuevo y estaremos emanando la calma necesaria para seguir adelante.
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