GAP: Glúteos, abdominales y piernas de hierro

Foto de la web: vitonica.com
Si buscas fortalecer tus glúteos, tus abdominales y tus piernas hasta convertirlos en músculos de hierro y además quieres divertirte mientras lo haces, una clase de GAP es lo que necesitas.
La vida sedentaria a la que muchos de nosotros estamos sometidos nos lleva a que las grasas se nos concentren en estas zonas, con la consiguiente flacidez de la piel, la falta de tono y la mala circulación. Pero ha llegado a las salas de gimnasio el GAP (que viene de las iniciales de los grupos musculares que se ejercitan: glúteos, abdominales y piernas), que nos ayuda a solucionar nuestros problemas en este sentido.
¿Cómo es una clase de GAP?
Muchos gimnasios optan por hacer las clases de GAP express: mientras la mayoría hacen sesenta minutos, otros prefieren reducirlas a treinta, aunque más intensos. Lo mejor es combinar trabajo cardiovascular global con ejercicios localizados en cada una de las zonas.
La estructura de una clase de sesenta minutos está dividida así: diez minutos de calentamiento al ritmo de la música, para preparar nuestro cuerpo de cara a los ejercicios. Otros veinticinco minutos de ejercicios aeróbicos, para desarrollar nuestro sistema cardiovascular. Después de esto se procede a los ejercicios específicos de cada zona, que duran entre veinticinco y treinta minutos y en los que se ejercitan piernas, glúteos y abdominales por este orden. La última fase dura cinco minutos, en los que se relajan y estiran los grupos musculares que se han trabajado.
Beneficios del GAP
Al trabajar directamente sobre las zonas que más sufren la vida sedentaria, contribuye a que se tonifiquen y fortalezcan, definiendo nuestra figura y haciéndola mucho más estilizada. También nuestra columna se ve beneficiada, sobre todo en caso de tener alguna desviación, ya que este ejercicio mejora la postura.
Nuestra fuerza aumenta en glúteos, cuádriceps, isquiotibiales, gemelos, adductores y abductores. Y todo esto, además, ayuda a los que sufren de incontinencia urinaria, previniéndola y evitándola.
Si haces GAP, no olvides…
Si quieres resultados, ve a las clases de GAP al menos dos veces a la semana, y combínalas con ejercicios cardiovasculares, que ayudan a reducir volumen. Evita lesiones llevando a cabo la actividad como te explica el monitor. Y no olvides hidratarte durante la clase, ya que al tratarse de un ejercicio de intensidad media, nuestro cuerpo suda y necesita recuperar el agua. Y ante todo, si eres nuevo, tómate las clases con calma. Poco a poco te irás adaptando.
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