Acné juvenil, alguna que otra espinilla y puntos negros por los pómulos, la nariz, la frente e incluso la barbilla son los efectos que puede tener una piel grasa. Si quieres declararle la guerra a este tipo de impurezas, nada como llevar a cabo una serie de cuidados que dejarán tu rostro como si el de un bebé se tratara: terso, suave y perfecto.
Puntos negros
Para eliminar estos molestos puntos negros que llenan tu cara, lo primero que debes hacer es usar un jabón específico para la cara a la hora de lavártela. Mezcla una cucharada de aceite de oliva con una cucharadita de zumo de limón y aplica el resultado en la zona afectada. Transcurridos veinte minutos lava tu cara con agua y pásate un algodón con vinagre de manzana. Además, para evitar la reaparición evita tocarte la cara con las manos, ya que estas dejan un rastro de grasa.
Otro truco que también funciona es la pasta resultante de mezclar polvos de talco con alcohol. Después de tres cuartos de hora, que es el tiempo que debes dejarlo actuar, retira con agua tibia. Pero si necesitas algo más rápido, y dispones de quince minutos, parte un tomate por la mitad y frota la zona con él. Pasado el cuarto de hora, lava la cara con agua tibia.
Cutis graso
Uno de los inconvenientes de un cutis graso es que la piel brilla. Y eso provoca un efecto bastante poco favorecedor. Si ese es tu problema, prueba a mojar un algodón en zumo de pomelo y pasártelo por la cara. La producción de grasa quedará regulada, y el aspecto de tu cara mejorará. Para una piel mixta, haz esto sólo en la “zona T” (barbilla, nariz y frente).
Y una mascarilla muy recurrida a la hora de mejorar un cutis graso es la que se prepara con cuatro cucharadas de zumo de limón, cuatro de aceite de almendras dulces, cuatro de agua de rosas y cuatro de alcohol de 60 grados. También el aguacate, limón y miel bien mezclados y aplicados durante veinte minutos en la cara son un gran limpiador de piel grasa.
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