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Caminar descalzos por la arena puede relajar nuestros pies

Caminar descalzos por la arena puede relajar nuestros pies

Hay una parte de nuestro cuerpo a la que no prestamos toda la atención que deberíamos, y de la que sólo nos acordamos cuando nos da algún tipo de problema.

Aunque el verano está terminando, todavía nos queda un mes en el que podemos lucir pies con esas sandalias que nos compramos al principio de la temporada, o con la comodidad que nos aportan unas buenas chanclas. Pero para enseñarlos primero tenemos que darles una serie de cuidados, que van más allá de recortarnos los mejillones que tenemos por uñas durante el resto del año.

Pies: Dos problemas muy frecuentes: durezas e hinchazón

Uno de los problemas que más suelen afectar a nuestros medio de transporte más fiable, los pies, son las durezas. Esto puede llevar a que nos duela al hacer algo tan básico para el ser humano como lo es andar. Para eliminarlas lo mejor es acudir a un profesional. Un buen podólogo las hará desaparecer, y ya sólo depende de ti mantener la zona y evitar que vuelvan a aparecer. Para eso, cada día después del baño o la ducha, lima la zona donde has tenido durezas. Si además te haces una cataplasma a partir de dos cucharadas de yogur y una de vinagre de sidra, tus pies se quedarán como nuevos. Y, ante todo, para evitar la aparición de durezas, evita el calzado incómodo que obliga a tus pies a adoptar una postura forzada, y que tenga demasiado tacón.

Y si tus talones se vuelven ásperos, dedícales unos minutos al día. Frotándolos con piedra pómez, y aplicándoles una mezcla de leche tibia y la masa que se obtiene al machacar dos melocotones maduros, este problema desaparecerá.

Si tus pies se hinchan, nada como cambiar a unos zapatos que no te aprieten demasiado y que dejen a tus pies transpirar, y evita pasar demasiado tiempo sentado o de pie. Además, si duermes con los pies más elevados que la cabeza, la hinchazón disminuirá. No obstante, recurre a tu médico para asegurarte de que esos problemas no están relacionados con una mala circulación de la sangre.

Pies cansados

Si tu problema es que un día has andado más de la cuenta y tus pies no dejan de quejarse, llena un barreño con agua caliente (todo lo caliente que puedas aguantar) y añádele sal gorda. El relax que sentirán te dejará nuevo. También puedes añadir al agua leche caliente y aceite de oliva, y frotarlos.

Otra solución casera para este dolor debido al cansancio es la que consiste en licuar unos trozos de sandía y meter los pies en el zumo. Con el frescor, tus pies quedarán como nuevos.

Ademas de procuparnos por nuestros pies y de cuidarlos, si tenemos un bebe, debemos preocuparnos mas por los pies del bebe, ya que en esta etapa, es muy importante que no tengan ningun problema.

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