No dejes que el alcohol te agüe la mañana de después
Sed muy intensa (el alcohol, lejos de hidratarnos, nos deshidrata), mareos, visión borrosa, acidez de estómago, dolor de cabeza, nauseas. Incluso en casos extremos, el coma etílico. Estos son los síntomas más comunes de eso conocido como resaca, que nos hace no estar al cien por cien al día siguiente de haber bebido alcohol en exceso.
¿Cómo evitar una resaca?
A pesar de algunas creencias, que por supuesto son falsas, no hay que mezclar alcohol y agua. Y es que, lejos de lo que se pueda creer, el agua hace que el alcohol se absorba mucho más rápido. Por el contrario, la leche, incluso mezclada con cacao, es el mejor método para deshacerse de la resaca. Además, ingerir alcohol con el estómago vacío no resulta una buena idea. Pero tampoco lo es tomar una comida fuerte, con demasiadas grasas. Así sólo se consigue que apetezca más alcohol.
Pero es importante comer mientras se bebe, y hacerlo a un ritmo en el que el alcohol se elimine de manera suficiente. Comiendo, el estómago tarda cuatro veces más en absorber el alcohol. Pero ante todo, la mejor norma a la hora de evitar una resaca es no mezclar. Cuando empecemos bebiendo una cosa, no debemos cambiar. A veces, una vez que empezamos a beber, pensamos que de perdidos al río, y decidimos degustar otra bebida. Pero si queremos librarnos de los malos efectos, de los dolores de cabeza, de las náuseas y de la acidez de estómago al día siguiente, no combines diferentes bebidas alcohólicas.
Pero si no nos libramos…
Si a pesar de todos los consejos, sufrimos resaca, una serie de consejos nos ayudarán a tratarla. Hay que dejar de lado comidas fuertes, que irritan la mucosa gástrica. Mejor tomarse un café poco cargado y con leche, o un yogur. Además, para recuperar las vitaminas perdidas, no hay nada como un zumo de frutas frescas. O tomar un analgésico con un protector estomacal. Y sobre todo, dormir más.
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