A pesar de todo, parece que dentro del estrés del día a día, se nos olvida que debemos ser capaces de relajarnos, desconectar, y dormir al menos 8 horas en silencio y oscuridad. De lo contrario, iremos acumulando cada vez más cansancio y nuestro cuerpo responderá peor ante los quehaceres diarios. Dormir no es una pérdida de tiempo, es fundamental para nuestro rendimiento y concentración.
Disfruta de tus horas de sueño
De la misma forma que por las mañanas, antes de comenzar tu jornada laboral, te levantas a una hora determinada para que te dé tiempo a vestirte, arreglarte y desayunar, antes de ir a dormir también debes acostumbrarte a dedicarte un pequeño ritual.
Para empezar, cena dos horas antes de acostarte. De lo contrario, te costará conciliar el sueño porque sentirás pesadez en el estómago, y la calidad de tu descanso esa noche será notablemente peor. Es cuestión de acostumbrarse y coger una rutina.
Para cenar, evita comer grandes cantidades o cosas picantes o demasiado saladas, y menos aún si sueles tener problemas digestivos. Evita las bebidas con cafeína o el alcohol. Por último, aprende a relajarte. Después de cenar, tienes dos horas para hacerlo y desconectar.
Lee un libro, vé un rato la televisión, o haz cualquier actividad que no te exija esfuerzo físico ni mental, para ir, poco a poco, desacelerando tu ritmo del día.
Crea un buen entorno
Dormir se hace de noche, no por costumbre, sino porque el cuerpo realmente necesita la oscuridad para descansar. Asegúrate de que, durante tus horas de sueño, consigas oscuridad en tu habitación. De igual forma, debes evitar los lugares ruidosos para conseguir un descanso ideal. Si vives en una calle céntrica, usa tapones para los oídos para evitar que el ruido de los coches entorpezca tu sueño.
Para las sábanas y el pijama, es mejor que escojas colores claros, los típicos tonos pastel. Los colores oscuros o, por el contrario, demasiado llamativos, alteran tu descanso, aunque tú no lo notes. Se trata de sensaciones del subconsciente, que también debemos cuidar.
Por último, lo ideal es que apagues los aparatos eléctricos, como el móvil, el teléfono fijo, ordenador y router, en la medida de lo posible. Las sobrecargas electromagnéticas interfieren notablemente en nuestro sueño.
Si tienes estos pequeños detalles en cuenta, y los introduces en tu rutina, pronto empezarás a notar diferencias en tu descanso y, como consecuencia, tu rendimiento diario aumentará considerablemente.
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