Aire acondicionado, enemigo de nuestra salud
Está claro que el calor que estamos sufriendo estos días, igual que el que sufrimos cualquier verano, no debe ser sano para la salud. Para sobrellevar los efectos, acudimos a los lugares donde podemos disfrutar del aire acondicionado. Pero no es tan bueno como pensamos…
Son muchos los problemas de salud que se generan a partir del uso del aire acondicionado. Y es que cada grado de menos que le pongamos nos acerca un poco más al tan temido catarro veraniego. Además, perjudica al medio ambiente contribuyendo al calentamiento global (lo que se traduce en enfermedades respiratorias por la mala calidad del aire).
El síndrome del edificio enfermo
Es la Organización Mundial de la Salud la que ideó este término, que consiste en el grupo de enfermedades que se originan o estimulan por la contaminación del aire en espacios cerrados. Y es que los aerosoles, el humo de las comidas o del tabaco, los gases de elementos que generan calor o los elementos químicos utilizados para la limpieza y la desinfección de los propios edificios nos llegan a través del aire acondicionado, haciendo que los respiremos sin ni siquiera darnos cuenta.
En verano y con bufanda
Yo no digo que entrar en lugares con aire acondicionado sea malo para nosotros. De hecho, no sienta nada mal entrar de la calle, donde no hay quien pare del calor que hace, a un sitio donde sí hay aire acondicionado. Pero siempre manteniendo una temperatura intermedia. El Ministerio de Industria recomienda, como máximo, poner el aire a 24 grados. Porque si bajas más la temperatura, el contraste entre el calor y el frío puede ser muy malo para la salud.
Pero hay empresas, casas y grandes superficies que se toman la recomendación del Ministerio a la ligera, y los que tienen que pasar largas horas sufriéndolo tienen dos opciones: o se llevan la chaquetita y la bufanda, o se arriesgan a contraer una neumonía. Y estas dos opciones son demasiado extremas.
Otro de los riesgos que conlleva pasar demasiado tiempo en lugares con aire acondicionado es que nuestras gargantas se irriten. Y es que, aunque parezca mentira, mucha gente acude a los ambulatorios con faringitis en pleno agosto. Está claro que no la contraen por el frío que hace en la calle. Los aparatos de aire acondicionado contribuyen a secar gargantas, y si no se hidratan bien, terminan doliendo.
Por último, un par de recomendaciones de cosecha propia, pero que ya me dio antes alguien: no te pongas justo debajo del aparato, y evita pasar del calor extremo al frío extremo. Y recuerda, no sobrepases los 24 grados. Con esto, tu salud estará a salvo de los males que provocan los aires acondicionados.
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